
*Diálogo entre el Corazón y la Razón:
-No estoy bien. Estoy confuso. Estoy roto
-¿Qué te ocurre?
-Que sufro.
-¿De qué?
-De amor.
-No digas tonterías.
-Sabes que sí.
-De amor no se sufre.
-Sí se sufre, lo sabes bien, yo lo sufro pero tú no quieres verlo.
-No, no es verdad, tú no sufres, estás sobrevalorando algo pasajero. Razónalo.
-Yo no razono, sólo siento, y ahora siento que estoy roto.
-¿Quién te ha roto?
-Otro corazón que sufre como yo, pero no le puedo olvidar porque aún está dentro de mí.
-Estás sobrevalorando algo que tiene menos importancia de lo que crees.
-¿Menos importancia? ¿Acaso hay algo más importante que el amor?
-No más que el amor, pero sí más que ese otro corazón.
-No lo creo, ¿el qué?
-La amistad, mira dentro de ti. Podrás observar que aparte de haber un corazón -pasajero que viene y va y que te hará sufrir, habrá muchos más que te harán sonreír, con los que siempre estarás a gusto. Son tu cura al sufrimiento.
-Tienes razón. Pero, ¿qué hago con el corazón que me hace sufrir?
-Olvídalo. Ya habrá más.
-No es una respuesta clara… sigo confuso… ayúdame.
-De momento reúnete con esos otros corazones y disfruta.
*Pasado un tiempo…
-¡Soy tan feliz!
-¿Sí?
-¡Sí! He encontrado otro corazón que me ama como yo a él.
-Te lo dije. Se te nota.
-¿Pues?
-Me has olvidado.
-¿A quién?
-A mí
-¿A ti?
-A la Razón. Te estás dejando llevar.
-¿Por qué?
-Por el corazón.
-Lógico.
-¿Pues?
-Soy el Corazón.
-Disfrútalo.
-¿Siques pensando en que el amor no es importante?
-Yo nunca he dicho que no sea importante, y de hecho pienso que tú eres importante.
-¿Cómo es que la Razón dice que el Corazón es importante?
-Porque para que haya algo racional debe haber algo irracional.